Voto de Silencio
julio 18, 2010
La casa se siente sola, pareciera fría a pesar de que en Manhattan estamos a 28 grados Celsius (bueno, en realidad eso es gracias al aire acondicionado). Es muy triste el voto de silencio cuando es impuesto. Por convicción, aparentemente, es renovador; porque logras silenciar, una a una, las voces de tu cabeza como si estuvieras apagando cigarrillos en la arena. A pesar de ser una persona que ama su soledad y que ha aprendido a estar a gusto consigo misma, no teniendo con quien hablar me siento abandonada. Mi roommate tiene una semana de viaje, y parece que va a mudarse a los Hamptons. Bien por ella, pero a mi eso no me gusta, matarilerileró, a menos, de que me lleve.
Extraño a Eileen para poder desahogarme, “talking about boys, as usual”… pero no la tengo. La cruda de hoy me vio sola, y, la aprovechada, me tumbó de un solo golpe. Tomo mi corazón de vidrio y me lo estrelló en la cabeza. Y aun no se de qué me recupero, si de el alcohol o de ese “no saber que quiero”. Eso es lo que me duele: no saber si quiero hablarle o no. Racionalmente, estoy siendo sensata, y veo que esto es solo un rollercoaster built to crash. Emocionalmente, me siento una gallina por no querer tomar riesgos. To live is to be risk accepting, y si no los acepto, voy contra mis principios. Sí, a mi me gustan las cosas un poco al límite, porque mi personalidad no es limitada
.
Ya lo sé, me lo dijo, soy bien “pinche rara”. A veces me veo en el espejo y encuentro en mis ojos el miedo de todas las veces: esto no va a funcionar. Yo no soy como los equipos de futbol que, muy al principio del mundial: creen que pueden ganar la copa, aun cuando saben que ese ha sido privilegio de solo unos cuantos. Es el optimismo del neófito. Pero, ¿qué lugar tiene en un perdedor consolidado? Ahora bien, siempre tenemos lugar para sucesos inesperados: España ganó la copa, y nunca lo había hecho. Yo no quiero querer porque ya se que esto no dura, no sirve, me va a acabar lastimando= profesías autocumplidas. ¿Miedo del portero ante el penalty?
Taking the 6 train to Midtown East
julio 10, 2010
A veces pienso que tengo un trastorno límite de la personalidad. Ya se que Gerardo dice que no, lo cual me tranquiliza, pero siento que se me va el pedo como a Ari Telch. Eso de estar estirando la liga un poco, y tal vez otro poco más, es lo mío. Mi vida, mi entorno, la ciudad, los amigos… todo se presta para que caiga en ese juego.
Este ultimo mes, como todos, me la he pasado viendo el futbol. Yo, que era el anticristo del deporte, ahora veo los partidos hasta estando sola en mi cuarto. Quién lo hubiera dicho.
Además, en mayo fue el momento de dejar el dorm de NYU y conseguirme un departamento en forma. Gracias a mi buen Alex, conseguí un depa en el East Village con roof deck, una roommate increíble y un pequeño perrito.
Giddeon es un grifón de Bruselas como de 20 cm, sumamente cagado. Eileen, mi roommate y “mamá” de Gids, es una tipaza. Ex modelo y diseñadora de interiores, obsesiva de la limpieza y la VP del dog run de Tompkins Square Park. Aunque es originaria del midwest, tiene 15 años viviendo en NY y me ha enseñado cosas de local que obviamente aun no conocía. Awesome.
Al principio, conociendo mi paciencia, creí que al perro lo iba a acabar pateando. Ahora, cuando no lo veo, lo extraño. Me encanta jugar con él y luchar para quitarle su pato de peluche. Me ladra, y le ladro de regreso… gruñe y le gruño. A veces Eileen ha de pensar que vive con una loc, pero que sin embargo, quiere a su perro. Y creo que él también me quiere a mi, porque cuando Eileen le dice “do you want to see Ale?” se emociona, mueve su colita y para las orejas… tan lindo.
Una vez, mi amigo Rorris me dijo que si me gustara el futbol y los perros sería la mujer perfecta… mmmm. Será que ya lo he logrado? Jajaja creo que para eso faltarían ajustar “algunos” detalles más (como que se me va el pedo como a Ari…)
Además, este mes he estado de vuelta a la vida laboral no remunerada, o sea, de vuelta al pro Bono. Creí que eso lo había dejado cuando estuve en campaña, pero no. Estoy de Intern en Promexico NY, trabajando en algo a lo que nunca pensé dedicarme: inversión y comercio exterior. Sin embargo, con la situación actual, es bueno saber de todo (aunque creo que sería mejor aun si pusiera un puesto de quesadillas estilo Comal Francés en Central Park). Aunque al principio lo odiaba (todos los días me levantaba y me preguntaba, “Dios… ¿pero por qué estoy haciéndome esto?”) ya le he encontrado el gusto. A veces pensando que estoy aprendiendo (¿qué? Pues eso si no se aún), que es entretenido y los coworkers muy simpáticos, pero creo que el mejor incentivo es que Midtown East es Man Heaven. No hay nada mejor que hacinarse en un vagón del metro lleno de chicos guapos, todos uniformados con su camisita azul y recién bañados por la mañana. Aunque la dating scene en Manhattan sea la más difícil de todas (estadísticas de Sex and the City: 7 mujeres por cada hombre soltero y straight), el eye candy siempre es una razón suficiente para pararse.