Confesiones de una consumidora compulsiva…

octubre 31, 2008

A veces creo que trabajar esta muy sobrevaluado. El ser humano esta hecho para estar echado, no sentado en una silla pinchurrienta frente a una computadora que esta hecha de forma nada ergonómica.  Todo me duele, todo me tensa, y el dolor de cabeza es un mal recurrente… Ya no eres dueño de tu tiempo como cuando eras estudiante, ahora todo es hacer horas nalga… a cambio de claro, tener lana para hacer las cosas que nunca tienes tiempo de hacer.

 

Si además de eso sufro de enajenación marxista, pues la cosa esta peor. Marx decía que los obreros se enajenan porque solo ven su parte del trabajo y no el todo terminado y por eso carecen del sentido de “completitud”, o sea, que en realidad no saben qué están haciendo. A mi me pasa lo mismo. Obviamente, estoy tan abajo en la cadena alimenticia que sería imposible saberlo… Así que me limito a hacer lo mío y, terminando, browsear por el Facebook.

 

Sin embargo, no hay cosa que me haga más feliz que bajar al cajero y descubrir cada 15 días que mágicamente mi saldo aumenta, como en las maquinitas… Pero también, como el dinero es del diablo, no puedo permitirme tener una quincena completa sin gastármela. Es más, si algo se hacer muy bien es ser consumidora, así que lo hago contínuamente. Y como salgo poco de aquí, soy un blanco fácil de todos los que vienen a venderme cosas, un total y absoluto lame duck.

 

Ahora ya todos lo saben y se aprovechan de mi nobleza: entre la ropa que vende la vecina de Crucita, la de la joyería de plata, la de Mary Kay, hasta los chicos de la cafetería, todo a cómodas quincenas sin intereses con tarjeta palacio y descuento con TDU.  Luego de eso vinieron la gitana embaucadora (una quesque azafata de Iberia, con una maleta llena de ropa española….y ahí voy yo a ver… que “como ya se voy de regreso a España te vendo todo el lote”), los de las enciclopedias… y yo acabo pensando “pues va”… y caigo.  

 

Nada mas llego a mi casa y ya me espero los putazos… ”ashhh niña pero si tú todo compras, eres re mensa”. Entonces toda mi felicidad inicial se acaba y ya no siento lo duro sino lo tupidoL, me entran los remordimientos por la crisis económica, que si mejor hubiera ahorrado, que mejor me hubiera comprado otra cosa … pero luego recapacito y digo, “ohh pues ¿¿ a ellos que???”… y para la próxima ya se me olvidó. Qué bueno que ya no veo infomerciales porque si no… ya habría inundado mi casa de aparatos para adelgazar (porque obvio,  si no tengo tiempo para gastarme el dinero, menos aun para hacer ejercicio y llevar una vida sana, y por consecuencia, la lonja ha aumentado considerablemente). Maldita sea, todo lo que tiene que hacer uno por estudiar….

Una respuesta to “Confesiones de una consumidora compulsiva…”

  1. Josemaría said

    La dinámica de amo-esclavo es imposible de romper. Ahora bien, aunque el ahorro es un tema poco recurrente en Marx, puede ser la escotilla de salida de la enajenación. Quizá valdría la pena intentarlo. Yo empezaría abandonando los productos de Mary Kay, que seguro, además de acabarse tu quincena, te sacan ronchas. ¿O no?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: