Doctor Madness

abril 11, 2010

Después de ir al gimnasio y comer enfermamente saludable y seguir subiendo de peso, creo que algo no estuvo funcionando bien. El peso es algo mucho más complejo de lo que mucha gente cree. Si, obvio comer bien y a tus horas, y hacer ejercicio. Pero hay veces que pese a eso, las cosas no funcionan. Y es frustrante.

Empecé entonces a enciclarme en una dinámica malévola que conozco bastante bien. Comer pollo asado con ensalada y agua simple, ir al gimnasio cada vez mas, frustrarme, angustiarme, y al final, el cortisol acaba hasta arriba y es más difícil perder peso. Fue un deja vu. Francamente me costó demasiado aprender a relajarme con eso, como para que lo empiece a perder con unos cuantos kilos de viaje. Y pues, ya se que mi pedo es hormonal, para que hacernos tarugos.

Así que para aprovechar mi seguro médico, decidí hacer una cita con la endocrinóloga del servicio médico de estudiantes en NYU. O sea, NYU es una buena escuela de medicina y muchos paisanos vienen a tratarse sus males acá, así que asumí absurdamente que iba a ser buena.

El servicio médico gringo apesta. Y déjenme decirles que el mentado Health Care Reform no piensa cambiarlo, sino expandirlo a quienes no tienen acceso. Suena bien, y por eso tanto pseudo-demócrata (que cree que nada más porque no son Bush son buenos, pero yo lo dudo mucho) lo apoya.

Primero, tienes que pasar con el médico general para que te refiere. Me tocó una doctora coreana (apellidada Park, obvio, como todos los coreanos en EU) que casi llora con mi historia, con todo lo que he me he tomado (la sibutramina, el dostinex, el diurético, los complementos naturistas y demás, anticonceptivos, antiinflamatorios, analgésicos, antidepresivos… you name it). Y pues obvio con tal referencia me manda a hacer pruebas del hígado… que salen mal. Me lleva la que me trae, lo que me faltaba. Tanto chocho me acabó el higado. Así que la doctora se estresa y me llama para avisarme, y de paso me estresa a mi. Pues que necesito hacerme un ultrasonido del hígado. Voy con un doctor indio al ultrasonido… estresada como si fuera a ver si era niña  niño…  “briith, oooldit… yor liver luks fain, no, I see notinrong”. Bueno, por lo menos no fue nada..

Le mandan mi ultrasonido a la coreanita y me vuelve a llamar toda estresada, no que ahora otra vez quiere pruebas de sangre porque salio normal el hígado. Que la chingada… pues ahí voy, otra vez a que me picoteen. Y otra vez salen alterados. Así que me manda con el gastroenterologo, quien no hizo mas que preguntarme más cosas, leer mi expediente y ooobvio, más pruebas de sangre. Y estas, ahora sí, salieron “mágicamente” perfectas. Peero, here’s the catch, encontraron algo de autoinmune y me mandaron con el reumatólogo. Qué??? Reumas??? Ok, this has to stop.

Pero ese no era mi “primary concern”, sino mi desmadre hormonal. Así que voy con la endocrinóloga. Una “güera” que se pinta las raíces de negro, sin bata de doctor y un vestido negro, cortísimo y embarrado. No la chingues, ESA es mi doctora? Pues ni que estuviera en el seguro.

Pues no, le cuento todo y ni me pela. Me dice, pues es que la gente como tu no sabe contar bien las calorías, por que no vas a Jenny Craig? Qué??  A ver, creo que no entiendes, he estado toda mi vida haciendo dietas, créeme que se que hacer….así que me dice, “Bueno, ve con la nutrióloga”. Ok, dije, no perderé nada. Así que fui con la nutrióloga, que me acabó diciendo…. Pues no hay nada que le pudiera cambiar a tu dieta normal, creo que comes muy pocos carbohidratos. Mmmm, si tu lo dices.

Pues regreso a las 3 semanas, como me pidió la vieja, y  me dice: “pues tus análisis salieron bien, pero estas baja en vitamina D, como todos los neoyorkinos”.

Aunque ud no lo crea, esta es la receta de mi "doctora"

Y anota en una hoja de calendario….. Vitamina D, comprar en Duane Reade o CVS.. “not those funky stores you go to”…OK, esta es mi receta? Hasta al estudiante que estaba con ella en el consultorio sintió el escalofrío de la pena ajena.

Si, así fue el vía crucis…. Sigo sin respuestas y sigo hecha un cerdo. Esperemos que el nuevo medicamento que me mando la endocrinóloga pendeja sirva de algo. Como sea, ya me dejé de estresar. Creo que al final, la vida es más que estar luchando por estar “perfecto”. El cuerpo es un ente vivo, no una máquina. Hay que dejarlo respirar (literal  y metafóricamente) y que aprenda también a curarse solo.🙂

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